El lugar de donde nos visita, ¿existe?

14 de diciembre de 2009

en una empresa multinacional (II)

Cuando me subí al bus noté que iba más lleno de lo normal. Todos los asientos, excepto esos que están justo detrás del conductor, estaban ocupados. No me quise sentar ahí porque detesto sentarme y que al rato llegue la viejita y tenga que darle el puesto porque... ajá. Así que fui atrás a esperar a que alguien se levantara.

y... nadie se levantó. Se levantó una abuela pero yo sabía que iba a perder ese puesto. En algún lugar del camino se subió un tipo con un sombrero blanco que estaba usando lentes de sol a las diez y treinta de la noche (eso ya dice mucho). Ahora bien, sigo esperando que alguien se levante, cual buitre esperando que se muera la presa, cuando una señora me mira y me ofrece su asiento porque ya se iba a bajar. Empiezo a moverme cuando el tipo de los lentes (que era un gran oso por cierto) uso su cuerpo para bloquearme y se sentó en el asiento (que era mío). Pasé el resto del viaje maldiciéndolo. Después sacó un libro y pensé "ahora te hacés el intelectualito verdad, oso de mierda, si ni leer podés, maldito cabrón, imbécil". Seguí, aparte de maldecirlo, pensando en formas muy dinámicas de sacarlo de su asiento y hacerlo arrepentirse de haberme quitado el sitio (apuntarle con una pistola -que no tengo-, pegarle -yo eric foreman contra un oso ajá-, putearlo -siendo alguien que usa lentes de sol a las diez y treinta, probablemente recurriría a golpearme-).

Seguí parado el resto del viaje, pero al bajarme le tiré una patada.

venganza

1 comentario:

Debora Ester dijo...

Hahahaha
qué buena historia para un cortometraje XD