El lugar de donde nos visita, ¿existe?
12 de enero de 2011
Me voy
Sound source
Buenas amigos inexistentes...pues ahora buscando entre otras cosas el sonidito que hacen algunos trenes alemanes al aproximarse a una estación me encontré con esta página que está bien interesante, aunque todavía no tan desarrollada. Se trata de una base de datos de sonidos con una gran variedad de procedencias que sin duda se pueden incluir de manera interesante en producciones musicales. El nombre es sound source y bueno parece que es abierta, sin costo pero que se rige bajo las leyes de propiedad creativa común o algo por el estilo. No estoy bien seguro de qué es lo que eso implica, pero bueno, lo que sí sé es que si necesitan efectos de sonido gratis y no piensan hacer dinero con ellos no hay problema con bajárselos de esta página. Espero que les sea útil o bueno, aunque sea que se diviertan un poco probando las cosas que tienen...
URL: http://soundsource.servus.at/index.php?lang=en
Palabra del día
impertérrito, ta.
1. adj. Dicho de una persona: A quien no se infunde fácilmente terror, o a quien nada intimida.
10 de enero de 2011
Palabra del día
1. tr. Limpiar el trigo u otra semilla, por medio de la criba, del polvo, tierra, neguilla y demás impurezas.
2. tr. Pasar una semilla, un mineral u otra materia por la criba para separar las partes menudas de las gruesas.
3. tr. Seleccionar rigurosamente.
Por lo visto me hace falta un poco más de criba en mis pensamientos antes de decirlos...
7 de enero de 2011
Jam sobre hielo
6 de enero de 2011
Panarquismo
Panarchism is a political philosophy emphasizing each individual's right to freely join and leave the jurisdiction of any governments they choose, without being forced to move from their current locale. The word "panarchy" was invented and the concept proposed by a Belgian political economist, Paul Émile de Puydt in an article called "Panarchy" published in 1860.[1] The word "panarchy" has since taken on additional, separate meanings, with the word "panarchism" referring to the original definition by de Puydt.[1]
De Puydt, a proponent of laissez-faire economics[1], wrote that "governmental competition" would allow "as many regularly competing governments as have ever been conceived and will ever be invented" to exist simultaneously and detailed how such a system would be implemented. As David M. Hart writes: "Governments would become political churches, only having jurisdiction over their congregations who had elected to become members."[2]
Panarchism has been embraced by some socialist, anarchist and libertarian-leaning individuals, including some of those promoting secession from existing states and those advocating creation of new micronations. Max Nettlau in the early 1900s and John Zube in the latter part of the century wrote extensively on the concept in articles found on Panarchy.Org.
Two similar ideas are "Functional Overlapping Competing Jurisdictions" (FOCJ) advocated by Swiss economists Bruno Frey and Reiner Eichenberger and “multigovernment” advocated by Le Grand E. Day and others.[3]
5 de enero de 2011
Ciento veinte millones de niños en el centro de la tormenta (fragmento)
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| Un regalo de parte de la comarca del mundo. |
3 de enero de 2011
Autoanálisis bloguesco I
28 de diciembre de 2010
Demiurgo
25 de diciembre de 2010
Vi un muerto
20 de diciembre de 2010
Only the meek get pinched.
- Never.
19 de diciembre de 2010
Lo que ocurra primero
11 de diciembre de 2010
sueño # 15 (johanna)
8 de diciembre de 2010
En una empresa multinacional (v, final)
16 de noviembre de 2010
La Culpa
11 de noviembre de 2010
Rabindranath Tagore
9 de noviembre de 2010
sueño # 14 (johanna, compilación -dixit-)
8 de noviembre de 2010
ya casi es verano
... Fail?
28 de octubre de 2010
el olvido
25 de octubre de 2010
cómo te extraño mar
Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla.
Viajaron al sur.
Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:
-¡Ayudame a mirar!
La inmensidad en movimiento. ella en movimiento. Todo lo que ella estaba inmóvil, en movimiento. Jugaron palabras de sorpresa en sus labios al ver el mar por primera vez, mas al preguntarle sus tíos qué le parecía el espectáculo, dijo con aire de huera importancia: "¡Me lo sabía de memoria en fotografía!..."
El viento palpitante le agitaba en las manos un sombrero rosado de ala muy grande. Era como un aro. Como un gran pájaro redondo.
Los primos, con la boca abierta y los ojjos de par en par, no salían de su asombro. El oleaje ensordecedor ahogaba las palabras de sus tías. ¡Qué lindo! ¡Cómo se hace! ¡Cuánta agua! ¡Parece que está bravo! ¡Y allá, vean..., el sol que se está hundiendo! ¿No olvidaríamos algo en el tren por bajar corriendo?... ¿Ya vieron si las cosas están cabales?... ¡Hay que contar las valijas!...
Sus tíos, cargados con valijas de ropas ligeras, propias para la costa, esos trajes arrugados como pasas que visten los temporadistas; con los racimos de cocos que las señoras arrebataron de las manos de los vendedores en las estaciones de tránsito, sólo porque eran baratos, y una runfia de tanates y canastas, se alejaron hacia el hotel en fila india.
-Lo que dijiste, yo me fijé... -habló por fin uno de sus primos, el más cantillón. (Un golpe de sangre bajo la piel acentuó el color trigueño de Camila con ligero carmín, al sentirse aludida.) Y no lo tomé como lo dijiste. Para mí lo que tú quisiste decir es que el mar se parece a los retratos que salen en las vistas de viajes, sólo que en más grande.
Camila había oído hablar de las vistas de movimiento que daban a la vuelta del Portal del Señor, en las Cien Puertas, pero no sabía ni tenía idea de cómo eran. Sin embargo, con lo dicho por su primo, fácil le fue imaginárselas entornando los ojos y viendo el mar. Todo en movimiento. Nada estable. Retratos y retratos confundiéndose, revolviéndose, saltando en pedazos para formar una visión fugaz a cada instante, en un estado que no era sólido, ni líquido, ni gaseoso, sino el estado en que la vida está en el mar. El estado luminoso. En las vistas y en el mar.
Con los dedos encogidos en los zapatos y la mirada en todas partes, siguió contemplando Camila lo que sus ojos no acababan de ver. Si en el primer instante sintió vaciarse sus pupilas para abarcar la inmensidad, ahora la inmensidad se las llenaba. Era el regreso de la marea hasta sus ojos.
Seguida de su primo bajó por la playa poco a poco -no era fácil andar en la arena-, para estar más cerca de las olas, pero en lugar de una mano caballerosa, el Océano Pacífico le lanzó una guantada líquida de agua clara que le bañó los pies. Sorprendida, apenas si tuvo tiempo para retirarse, no sin dejarle prenda -el sombrero rosado que se veía como un punto diminuto entre los tumbos- y no sin un chillidito de niña consentida que amenaza con ir a dar la queja a su papá: "¡Ah... mar!"
Ni ella ni su primo se dieron cuenta. Había pronunciado por primera vez el verbo "amar" amenazando al mar. El cielo color tamarindo, hacia el sitio en que se ocultaba el sol completamente, enfriaba el verde profundo del agua.


